Tuesday, July 17, 2012

Mente y Conciencia

Encontrar esta imagen fue para mí una foto de ese diálogo -a veces lucha, a veces juego, a veces relación de amigos, y otras veces relación de víctima y victimario o de complicidad- entre dos voces que llevamos dentro, mente y conciencia. Prefiero no decir cuál creo que es cuál, porque incluso entre ellas cambian roles. Eso sí, la conciencia a veces se esconde, pero nunca se disfraza porque ella misma es luz y la luz no tiene formas.
... y si no se entiende nada de lo que digo, por lo menos los dejo con una bonita foto.

Tuesday, June 12, 2012

El paradigma de romper paradigmas

A veces hay cosas que no sabemos que sabemos hasta que algo, una imagen, un momento, nos revela un conocimiento interior. A mí me pasó eso hoy con una flor. Se le llama chabelita.

De lejos, siempre había visto estas flores como fuertes porque crecen en todos lados. Andan en grupo aglomeradas en macetas o arbustos. Nunca había tratado de arrancar una. Le pedí disculpas a una, a la que estaba junto a ella y a otra más allá y fui armando un ramito de flores recursero para la casa.

Me sorprendió darme cuenta que para cada flor habían muchas hojas - demasiadas hojas. Sólo de cerca uno se da cuenta de la fragilidad de la flor que cuelga de un tallito delgadísimo acompañado de muchas hojas.

El brote de algo bonito está acompañado de mucho trabajo, de buenos cimientos, de un proceso que en algún momento, algún día, algún año o alguna vida da frutos o flores. ¿Adónde está la relación entre una flor y un paradigma?

En palabras simples, para mí, un paradigma es una idea construida y preconcebida de cómo deberían ser las cosas. Es un molde que quiere ser llenado. Es expectativa -muchas veces hererada, otras veces construida- que queremos convertir en realidad. No me opongo a los paradigmas, pero creo que las letritas que dicen ¿por qué? en la última página del manual (porque hay manuales para ser un buen profesional, un buen padre, un buen hijo, una buena pareja, un profesional exitoso... etc) nuestra sociedad las ha borrado. 

Y dentro de tantos paradigmas, existe el famoso y muy de moda paradigma de romper paradigmas: lo dejas todo para irte al Tibet, renuncias a tu trabajo tirando la puerta al salir, sales del closet o decides mudarte a otro país repentinamente... pero esos cambios son sólo el primer paso para romper un paradigma. Si un paradigma crece adentro nuestro en el tiempo, con las conversaciones, con la cultura y la influencia de nuestro entorno no puede desaparecer tan rápido. Romperlo es un trabajo de arqueólogo, hormiga, ciego y sordo porque siempre regresa la duda a pisarnos los talones y cuestionar si realmente queríamos ir al Tibet, si la chamba era tan mala o si el lugar dónde estaba antes era tan malo.

Y comienza la destrucción del paradigma y la construcción de una identidad propia, única, irreplicable. Un producto del que sólo nosotros poseemos los derechos de autor. Que nadie más puede comprender del todo porque el barco se va armando mientras lo navegamos por olas grandes, chiquitas, lagos y charcos hasta llegar a la tina de nuestra cada en donde nos bañábamos cuando éramos niños. Los paradigmas nos envejecen. Madurar es regresar a nuestra esencia de niños.

Paradigma y dogma tienen sonidos parecidos. El paradigma está cargado de imágenes que hemos ido colgando en la pared de nuestro corazón y nuestra imaginación. Sacar esos cuadros a veces puede ser doloroso. Pero luego aparece la pared blanca y limpia.... y sonríes. Detrás de un paradigma que elegimos importar hay anhelos y deseos propios que no queremos dejar del todo. Por eso, rechazarlo por completo resulta también una opción fácil.

Aceptar al 100% es lo mismo que descartar al 100%. Ambas opciones son absolutas. Lo fascinante de los seres humanos es su individualidad, sus incoherencias, sus relativos, y todo aquello que los hace personas de carne y hueso reales y no encajonados como estatuas para ser colgados en alguna pared de retratos importantes. Realmente creo que los mejores retratistas del mundo son los niños. Ellos sí que reflejan lo que somos más allá de nuestros huesos, piel y pies.

 Uno no rompe un paradigma... lo va dejando atrás. Y mientras más vivimos creyendo en un paradigma o en una imagen construida de quiénes debemos ser, más frágil es el nuevo camino que seguimos lejos de él. Como el tallo de esa flor que fácilmente se desprende si no se le trata con cuidado. Una verdad profunda que descubrimos en nosotros es algo que tenemos que proteger con muchas fuerzas de vientos y opiniones externas que hablan desde sus propios paradigmas. Muchas veces, la luz de una vela necesita que la tapemos con las manos.

Creo que ayuda comprender que lo que hacemos no es lo que nos define. Nosotros ya estamos definidos desde que pusimos un pie en el mundo como seres perfectos y llenos de potencial. Lo que hacemos o dejamos de hacer es tan sólo aprendizaje. Nuestros logros y nuestros errores son el mismo tipo de aprendizaje que no nos da ni nos quita valor agregado, porque no hay nada dentro nuestro que falte o que sobre. Todo está ahí y lo ha estado siempre. Llegamos a este mundo libres y estamos hechos para ser libres.

¿Y qué paso con la chabelita? Ya ni sé, pero de todas formas, le doy las gracias por haber aparecido en mi martes.

Thursday, April 26, 2012

Turismo necrológico interior

Una noticia en el Comercio de hoy me dejó pensando..

El estudio de un análisis de comportamiento colectivo es el mismo que el de uno mismo. Nunca he entendido por qué y en qué momento desarrollamos un gusto por el sufrimiento. Por recordarlo, por recrearlo en nuestra cabeza. ¿Por qué se hace uno adicto al drama? ¿Por qué el héroe siempre sufre? Aquí explican el turismo a lugares donde se recuerda el sufrimiento.

http://elcomercio.pe/turismo/1406931/noticia-turismo-necrologico-extrana-fascinacion-visitar-lugares-tragicos

 Si uno presta atención a su día, puede ver que hacemos por lo menos un par de estos viajes internamente. ¿Para qué? Si resulta igual de fácil, treparse al avión de la imaginación y los recuerdos y volar a algo bonito? Tenemos que volver a entrenar al piloto y hacerlo conciente que vuela en dirección equivocada. Un giro de 180 grados por favor!

Tuesday, April 24, 2012

Alerta Amarilla

No puedo poner alerta roja porque la advertencia de la que me provocó escribir no es nada tan grave como una alerta de tsunami mental. Tampoco quiero caer en pesimismos. Sólo me descubrí sacando los pies de la realidad una, dos y ocho veces seguidas y decidí ponerlo en palabras para poner señal de alerta y frenar un poco esos pensamientos que nunca están conformes con el presente.

La mente tiende a pensar en negativo. Ve los peros, los errores, las fallas, la línea chueca, el vaso mitad vacío. Si la entrenamos podemos formar patrones de pensar en positivo, pero no creo que me equivoco si afirmo que si la dejamos a su libre albedrío, va a tender a mirar el punto negro dentro de un maravilloso cuadro de puntos de colores. ¿Por qué? Buena pregunta. Sólo sé que a algún científico loco le escuché decir que para cada 10 pensamientos que tenemos, 9 son negativos. Estadística alarmante. Pero ese 1 puede ser poderoso porque un equipo de fútbol sólo necesita un gol para ganar un partido.

Pero hoy quería escribir sobre esas olas de pensamientos positivos que también pueden resultar peligrosos.

Cuando algo bueno pasa, ¿por qué nos cuesta tanto estar satisfechos? ¿Por qué uno tiende a querer un poquito más? Si prestas atención, vas a darte cuenta que pocas veces nuestras ganas de que algo bueno pase quedan totalmente satisfechas. Pocas veces cerramos la oración con un gracias como punto final. Uno da gracias por la buena noticia, por el nuevo trabajo, por los nuevos amigos o por la sorpresa del día e inmediatamente, espera un poco más. El problema está cuando construímos castillos de cristal sobre las cosas buenas que nos suceden. Inmediatamente, la mente sale disparada y usa esa misma estrategia de crear realidades. Frente a realidades positivas, nos dejamos llevar, soñamos un rato, y otro más, y otro más, y los deseos se vuelven fantasías y las fantasías, realidades en nuestra cabeza que nunca llegarán a ser tal y como las imaginábamos. Y de repente, hemos escrito la crónica de una muerte anunciada. Lo imaginado se convierte en expectativa, la realidad deja de ser maravillosa y dejamos de dar las gracias por lo que tenemos aquí y ahora, con nosotros.

 ¿Por qué nos cuesta tanto estar presentes? ¿Por qué si queremos un cuadrado, y el universo nos lo regala, de repende queremos meterlo dentro de un triángulo? Leí por ahí que los deseos son como pedazos de paja sobre los ojos. A veces, incluso en esos días buenos en los que todo va bien, no hace mal hacer dos puñitos y sobarlos sobre los ojos para despertar, para ser y estar, sin ninguna otra palabra que le sigue a esos dos estados. Yo soy. Yo estoy. Esas dos oraciones ya están completas. La linguística se equivoca al creer que se necesita alguna otra palabra que complemente el ser y el estar. Yo soy. Yo estoy. Alerta con andar construyendo casas de cartas. Cualquier soplido las tumba.

Friday, March 23, 2012

Un NO Bueno

Hace unos días, alguien me soltó una frase que se me ha quedado dando vueltas por la cabeza: "El no construye la individualidad." Sonó interesante.

Tengo un sobrino de 2 años y medio. Para los niños, el descubrimiento del no es como una puerta nueva a la liberación, a la voz propia. Cuando lo aprenden, lo usan todo el tiempo, bajo cualquier circunstancia, frente a cualquier pregunta. ¿Tienes hambre? No. ¿Quieres jugar? No. ¿Me quieres? No. No importa qué les digas. La respuesta es siempre no (seguida de un silencioso si como para que no lo escuchen... porque sí quieren jugar, si quieren comer y sí te quieren.) Pero es como si de repente, el niño descubriera que rechazar le da poder, le da carácter, le da voz. Pasan años, y se les quita la moda. El no empieza a manejarse mejor, y pasa ser una respuesta contraria al sí. Sin embargo, al pobre no etiquetado de malo y negativo lo metemos a un clóset, le bajamos el volumen y de repente a todo le decimos sí y perdemos una vía a nosotros mismos.

No es fácil saber qué quieres hacer, con quién quieres estar, qué quieres comer, quién eres. Sin embargo, mientras uno gana más confianza en un mismo, uno va descubriendo de qué cosas no prefiere formar parte, a qué lugares prefiere no ir, qué cosas prefiere no comer, qué cosas no quiere estudiar.

Tal vez es por descarte que construimos nuestra identidad. Creo que es mucho más difícil descubrir lo que uno quiere que lo que uno no quiere. No todo lo que uno rechaza es malo, sino simplemente, no adecuado para el momento. Inclusive esos no-s equivocados nos enseñan a ver lo que perdemos. Y los acertados son gratificantes porque nos permiten escuchar nuestra propia voz. Soltar un NO yo creo que es mucho más difícil que recibirlo.

Un NO es un descarte, y todo descarte es la despedida a una posiblidad. Un NO -recordando lo que diría Rosa Montero en "La Loca de la Casa" acerca del miedo a la muerte de las ideas- es una muerte. Mueren puertas, posibilidades y caminos. Pero se construye el camino a uno mismo. Al final, no podemos abrir los brazos a todo. Pero hay tantas posiblidades, tantas cosas bonitas por explorar, o tantas vidas que uno quiere vivir dentro de un mismo cuerpo, que si no es posible definir lo que uno es, uno puede comenzar por reconocer lo que no es, o lo que no quiere ser. Me sorprende descubrir que un NO puede ser una herramienta que te da libertad y alas.

¿O no?

Y pensando en las personas que más respeto, en las que más me apoyo, a las que más busco, son aquellas que tiene muy claros sus no-s. No siempre son no-s que comparto, pero eso es lo de menos. Lo que me gusta es la libertad con la que dicen no sin culpa, sin duda, sin miedo a perder. Son no-s con cabeza y con los pies bien plantados en el piso. No-s que no buscan probar nada porque ya están suficientemente convencidos de lo que quieren y lo que son. Son no-s que esconden un SI.

Gracias no, por existir en nuestro lenguaje, en todos los lenguajes, sobre todo en el de los niños.

Monday, March 5, 2012

Hilos Invisibles

Me gusta imaginar a una bruja buena sentada encima de las nubes tejiendo con hilos transparentes mi vida, la tuya, la de todos y la del universo. Me gusta creer que hay hilos que nos unen y nos separan, que nos llevan por caminos distintos que corren paralelos y que todo forma parte de un sistema interconectado de tejidos con motivos, explicaciones y sentidos que sólo se comprenden con el paso del tiempo. Es difícil comprender las cosas cuando uno forma parte de ellas. Me gusta imaginarnos como una familia infinita de marionetas con libertad de hacer y deshacer, pero siempre unidos a esa maraña de hilos sutiles perfectamente equilibrados que en realidad son un sólo cordón muy largo que se transforma en relaciones y situaciones, en días y noches. Cuando uno mira atrás, siempre puede comprender con claridad el por qué de las huellas, los errores, las sonrisas y las lágrimas. Uno puede ver los hilos. Por eso me gusta creer que todo es perfecto: porque con el tiempo siempre he comprobado que todo tiene un sentido. Somos parte de un sistema perfecto y justo que nos enguye tanto que no siempre podemos percibirlo como un todo. Por eso sólo nos queda confiar y agradecer lo que trae el día de luz y también el gris. Es bueno recordar que existe tiempo y gravedad. Y eventualmente la vida encaja, y se desencaja, y vuelve a encajar y se vuelve a desencajar, al ritmo de una incertidumbre casi musical de subidas y bajadas demasiado creativas para imaginarlas. Porque unos hilos tienen que moverse para que otros armen flores, y muchas flores tienen que tejerse para poder formar un jardín, tenemos que dejar trabajar a esa bruja buena que sentada sobre una nube, lo único que busca es tejer las cosas en orden.

Monday, February 13, 2012

Despegando Etiquetas

Todos jugamos un rol dentro del grupo que habitamos. En la familia, entre nuestros amigos, en el trabajo... somos el más fuerte, o el más divertido, el más desordenado, el más despistado, el más alegre.... y así, en función de nuestro rol, otros juegan otros roles, generalmente opuestos o complementarios. O tal vez el proceso es al revés... intentamos jugar el rol que otros no juegan. Puedo estarme equivocando, pero creo que en el fondo todos tenemos una necesidad interna de diferenciarnos del grupo y por eso llenamos vacíos sociales. Y en ese intento por llenar el vacío, podemos llegar a vaciarnos de nuestros anhelos, nuestros secretos, dejando ir las travesuras que quedan escondidas detrás de etiquetas que antes que nadie nos pusimos nosotros mismos.

Todo empieza en casa. Muy pocas veces los hermanos son parecidos en personalidad. Basta comparar familias de más de uno para notar que muchas de las características de un hermano son el efecto ping pong de la personalidad del otro. Un trabajo en equipo silencioso por tener de todo un poco. Por balancear el orden y el desorden, la voz fuerte y la voz ausente, la rebeldía y la obediencia, la flojera y el entusiasmo por salvar el mundo.

¿Pero qué pasa si un día uno decide jugar otro rol? Si el débil se hace fuerte, y el responsable se olvida lo que tenía que hacer, y el callado suelta un chiste... ¿qué pasa cuando el flojo destaca? ¿o cuando el que carga las estrellas en la frente decide reununciar a su trabajo y dormir hasta tarde? Nada pasa. Porque uno no es rol que juega sino mucho más que eso. Si un rol se rompe, todos los demás roles pierden un poco de sentido. Todos pueden serlo todo. Cuando uno se reinventa reinventa el aire a su alrededor.

Es bonito darte cuenta que cuando te liberas de tus miedos, de tu mochila y de tus etiquetas, les das a otros permiso para liberarse. Si sé quién soy y qué quiero, puedo disfrazare sin problema y jugar un rato. Es una buena práctica de flexibilidad jugar con serlo todo y saber que no somos mucho más que nuestra esencia, y esa esencia, está lejos de nuestra profesión, nuestra forma de hablar, o de nuestros chistes.

Todo comenzó con una frase que me mandó un amigo el otro día...

...our thoughts shape what we perceive as reality every bit as much as reality shapes our thoughts. We are more than mere observers of reality – we are creators. It is we who produce and direct our own movie – the same movie in which we ourselves are the stars.

What kind of movie would you like to create today? Love story? Comedy? Drama?


Buenas noches etiquetas.