y se dan esos momentos, en los que dos personas empiezan a soñar juntos. no hablo de enamoramiento, o por lo menos, no en el sentido romántico de pareja, sino en el ámbito de intereses. en los últimos tres días, he tenido esas conversaciones de lujo en las que no sabes cuándo empezaron ni adónde van: la única regla, es pensar en voz alta, sin ponerle límites a las palabras, o techos a los sueños, en donde vale interrumpir, soltar incoherencias y luego quedarte con la mirada congelada en un punto. el tiempo libre puede ser realmente productivo porque deja espacios para pensar y escuchar cómo otros piensan. he vivido momentos como estos minutos antes de empezar una clase de yoga, medias horas después de otra clase, en un café de sábado por la noche y otro igual pero de domingo, durante la visita sorpresa de una amiga por mi depita...
para los que sueñan despiertos, sé que esta descripción hace sentido. hace un tiempo le encontré nombre propio al acto de imaginar por el placer de imaginar: pop corn mental. y cuando te encuentras con alguien que también suele hacerlo, se combinan ideas, se comparten bromas y se construye una complicidad que por minutos se convierte en una amistad real. por unos segundos, ya no importa tu nombre, tu edad, y la hora en que tienes que regresar a tu casa. lo único que importa es de lo que están hablando y de que ese momentum no termina. se despiden, y cada uno sigue pensando, por su cuenta, en lo que dijo el otro... puede ser una serie de chistes, una conversación existencial, inclusive una pelea... pero queda una satisfacción de haber aprovechado el tiempo que justifica cualquier pérdida de tiempo. lo curioso es que estos encuentros pocas veces suceden con los amigos de siempre... ocurren con personas que por casualidad te encontraste por la calle, alguien con quien decidiste tomar un café o caminar por algún lado... y zaz, se da ese chispazo de inspiración y el encuentro vale por los otros cinco meses en los que probablemente no se darán más intercambios que un hola, cómo estás.
insisto: este párrafo puede sonar incoherente para muchos, pero para los que vivien soñando despiertos de manera solitaria y se topan de repente con otro como ellos en la misma frecuencia y con la misma disposición de compartir incoherencias y perder el tiempo, sé que esto tiene mucho sentido.
Sunday, July 25, 2010
Friday, July 23, 2010
im back
hace tiempo que no escribía. lo gracioso es que en este blog escribo para mí, no creo que hayan más de uno o dos lectores, y sin embargo, sentarme frente a la pantalla a dar tiros al blanco sobre el teclado, de alguna manera, me hace reconciliarme con lo que siento y darle cierta soberanía a mis pensamientos. siempre pensé que los blogs eran para personas que querían ser vistas, que querían llamar la atención. ahora siento que es un mecanismo de dejar ir tu mundo interno. al saber que alguien más podría acceder a tu mundo y tus rollos, te sientes liberado, porque lo que es tuyo, ya no es sólo tuyo, no es tan secreto, no está tan escondido, no es tan serio.
escribo sin saber de qué quiero escribir. hoy no tengo agenda mental, sino tan sólo, la sensación de querer ponerme a conversar conmigo misma. estuve fuera de angieland virtual por unos meses (nunca de mi mundo mental - ya quisiera descansar de él por un rato¡). lo curioso de las vacaciones para los que pensamos mucho y queremos hacer de todo un poco, es que resultan ocupados, pero de un modo satisfactorio. limpiar mis zapatos, tomar el café con esa amiga que no veía hace años, cocinar lento o hacer la clásica llamada que dice qué es de tu vida son para mí verdaderas satisfacciones.
y en estos días de vacaciones, por algún motivo, hace unos días empecé a mirar a otros, las penas de otros. es como si alguien me hubiera puesto frente a una serie de personajes que por algún motivo no están contentos con su vida. al final, todo eso se resuelve por dentro, por tomar la decisión de ser feliz. suena floro, pero es así se simple. es una cuestión de decisión, no se suerte. se aplica la teoría del espejo. he visto mis quejas y los lentes medio grises que llevaba por el frente en otros, y hoy, creo que quiero quitármelos. sin darte cuenta, la rutina te los pone aprovechando la ausencia del tiempo para leer un buen libro, para salir a caminar, o simplemente no hacer mucho. haciendo poco uno puede dar grandes pasos internos. ya he repetido esta frase varias veces en los ultimos días, pero es realmente imposible ver tu reflejo en el agua que se está moviendo. últimamente, me encuentro con mucha gente que quiereo resolver cosas sin resolverse a ellos mismos. yo ando entre ellos, pero con una buena dosis semanal de yoga mirándome a los ojos en el espejo, pude ver los lentes y creo haberlos tirado finalmente por la ventana.
espero que ningún pajarraco los haya recogido mientras volaban por el aire y que me los traiga de vuelta.
escribo sin saber de qué quiero escribir. hoy no tengo agenda mental, sino tan sólo, la sensación de querer ponerme a conversar conmigo misma. estuve fuera de angieland virtual por unos meses (nunca de mi mundo mental - ya quisiera descansar de él por un rato¡). lo curioso de las vacaciones para los que pensamos mucho y queremos hacer de todo un poco, es que resultan ocupados, pero de un modo satisfactorio. limpiar mis zapatos, tomar el café con esa amiga que no veía hace años, cocinar lento o hacer la clásica llamada que dice qué es de tu vida son para mí verdaderas satisfacciones.
y en estos días de vacaciones, por algún motivo, hace unos días empecé a mirar a otros, las penas de otros. es como si alguien me hubiera puesto frente a una serie de personajes que por algún motivo no están contentos con su vida. al final, todo eso se resuelve por dentro, por tomar la decisión de ser feliz. suena floro, pero es así se simple. es una cuestión de decisión, no se suerte. se aplica la teoría del espejo. he visto mis quejas y los lentes medio grises que llevaba por el frente en otros, y hoy, creo que quiero quitármelos. sin darte cuenta, la rutina te los pone aprovechando la ausencia del tiempo para leer un buen libro, para salir a caminar, o simplemente no hacer mucho. haciendo poco uno puede dar grandes pasos internos. ya he repetido esta frase varias veces en los ultimos días, pero es realmente imposible ver tu reflejo en el agua que se está moviendo. últimamente, me encuentro con mucha gente que quiereo resolver cosas sin resolverse a ellos mismos. yo ando entre ellos, pero con una buena dosis semanal de yoga mirándome a los ojos en el espejo, pude ver los lentes y creo haberlos tirado finalmente por la ventana.
espero que ningún pajarraco los haya recogido mientras volaban por el aire y que me los traiga de vuelta.
Saturday, June 5, 2010
por fin
Y de repente llegan esos días
en los que ya no recuerdas qué era lo que te preocupaba.
Días insignificantes en los que todo vuelve a tener significado:
tus zapatos vuelven a calzar como siempre,
el café de la mañana sabe mejor,
y sonríes de manera auténtica.
Son esos días en los que simplemente se siente bien
estar donde estás,
con quién estás.
Y de repente los momentos en soledad y en compañía
son los mismos:
entre sus espacios intermedios
encuentras tu propia compañía,
tu más íntima complicidad.
El por qué de días como hoy
es tan claro como los bordes de una nube.
Pero para qué querer saber,
si lo bonito de la calma es que simplemente llega
después de haberse perdido por algún bosque,
detrás de alguna luna,
o tal vez simplemente se había quedado dormida
debajo de tu almohada.
Próxima estación: esperanza.
en los que ya no recuerdas qué era lo que te preocupaba.
Días insignificantes en los que todo vuelve a tener significado:
tus zapatos vuelven a calzar como siempre,
el café de la mañana sabe mejor,
y sonríes de manera auténtica.
Son esos días en los que simplemente se siente bien
estar donde estás,
con quién estás.
Y de repente los momentos en soledad y en compañía
son los mismos:
entre sus espacios intermedios
encuentras tu propia compañía,
tu más íntima complicidad.
El por qué de días como hoy
es tan claro como los bordes de una nube.
Pero para qué querer saber,
si lo bonito de la calma es que simplemente llega
después de haberse perdido por algún bosque,
detrás de alguna luna,
o tal vez simplemente se había quedado dormida
debajo de tu almohada.
Próxima estación: esperanza.
Sunday, May 16, 2010
CLASE 2 de arte recursero: jugando con papel periódico
El taller de arte se presentaba comoun globo que se va volando por el cielo limeño con color a panza de burro. Era un día de esos limeños típicos como para meterse a la cama aver una pelicula bien abrigado.
Fue realmente motivante que los tres alumnos que asistieron a la clase trajeron algún material que habían recolectado a lo largo de la semana (tapitas de gaseosa, cartón, bolsas de te). Existe una meta grupal establecida desde la primera clase plasmada en una botella grande de agua en donde se van colocando las tapitas de gaseosa recolectadas. Los niños disfrutan del proceso de meter una tapita a la vez. Cada tapita es considerada un éxito grupal y no personal.
Se presentó el material a utilizar: el periódico, como base del proceso creativo. Generalmente te dicen qué hacer y después tú decides cómo lo haces y con qué. Aquí, les dimos el con qué (el material) y dimos la libertad de pensar para pensar el qué y el cómo.
Se presentó a los niños un cerro de papel periódico, otro de volantes de papel un poco más grueso, brochas, esponjas y pinturas. La idea inicial consistía en armar cajas, forrarlas de papel periódico y luego pintarlas. Frente a la pregunta, ¿quieres armar una caja? una niña respondió con total seguridad: no. Luego agarró un pedazo de madera que había estado trabajando la clase pasada.
Pensé... si quiero que aprendan a usar el papel periódico como material para hacer arte, por qué es restringirlos además, con lo que tienen que hacer? Eso podría llamarse recurseo de ideas.
Así la clase evolucionó hacia que cada uno tuviera la libertad de hacer lo que quisiera siempre y cuando utilizara el periódico para relacionarlo con alguna superficie o material. Las opciones fueron la caja de cartón construida con volantes, un pedazo de madera o la pared que habíamos empezado a pintar con las manos la clase pasada.
Cada uno mantuvo la atención en su elección durante casi toda la clase. Fue interesante poner una meta y proponer que se cumpla a lo largo de las dos horas. El niño llegó a forrar la caja para dejarla secar… La niña pegando recortes en un pedazo de madera chico paso a uno bastante largo y trabajó para llega a llenar toda la tabla (al final de la clase ya casi lo había hecho y mantuvo la concentración)… La niña pegando recortes de periódico en la pared llegó a colocar todos los pedazos recortados. Cada uno mantuvo su campo de trabajo. Fue interesante ver cómo a pesar de que cada uno estaba inmerso en su actividad, se apoyaban y trabajan juntos. De vez en cuando todos iban a la pared a pegar algún recorte y se mantenía una conversación en grupo.
El trabajar algún aspecto del cuarto de manera periódica (cada día se avanza un poquito… el muro como un collage y un recuento de la temática de cada una de las clases). El hecho de que yo y otra persona adulta trabajamos CON ellos aportando con recortes facilitó el proceso y lo hizo más interactivo.
Al final de la clase, a modote seguir con la decoración del espacio, cada uno agarró un paquete de stickers rectangulares de colores fosforescentes (etiquetas) para irlas pegando en las patas de la escalera-repisa.
Lecciones recurseras:
Combo perfecto: limitaciones de material y libertad de aplicación - Proponer una meta que sea cumplida - Mantener interacción e intercambio entre los trabajos de cada alumno - Participación de adultos en el juego, involucrar a los padres en el proceso de recolección - Continuar con la meta general de ir ambientando el espacio - Al final de la clase, explicar de qué consistirá la siguiente y darles una misión recursera.
Fue realmente motivante que los tres alumnos que asistieron a la clase trajeron algún material que habían recolectado a lo largo de la semana (tapitas de gaseosa, cartón, bolsas de te). Existe una meta grupal establecida desde la primera clase plasmada en una botella grande de agua en donde se van colocando las tapitas de gaseosa recolectadas. Los niños disfrutan del proceso de meter una tapita a la vez. Cada tapita es considerada un éxito grupal y no personal.
Se presentó el material a utilizar: el periódico, como base del proceso creativo. Generalmente te dicen qué hacer y después tú decides cómo lo haces y con qué. Aquí, les dimos el con qué (el material) y dimos la libertad de pensar para pensar el qué y el cómo.
Se presentó a los niños un cerro de papel periódico, otro de volantes de papel un poco más grueso, brochas, esponjas y pinturas. La idea inicial consistía en armar cajas, forrarlas de papel periódico y luego pintarlas. Frente a la pregunta, ¿quieres armar una caja? una niña respondió con total seguridad: no. Luego agarró un pedazo de madera que había estado trabajando la clase pasada.
Pensé... si quiero que aprendan a usar el papel periódico como material para hacer arte, por qué es restringirlos además, con lo que tienen que hacer? Eso podría llamarse recurseo de ideas.
Así la clase evolucionó hacia que cada uno tuviera la libertad de hacer lo que quisiera siempre y cuando utilizara el periódico para relacionarlo con alguna superficie o material. Las opciones fueron la caja de cartón construida con volantes, un pedazo de madera o la pared que habíamos empezado a pintar con las manos la clase pasada.
Cada uno mantuvo la atención en su elección durante casi toda la clase. Fue interesante poner una meta y proponer que se cumpla a lo largo de las dos horas. El niño llegó a forrar la caja para dejarla secar… La niña pegando recortes en un pedazo de madera chico paso a uno bastante largo y trabajó para llega a llenar toda la tabla (al final de la clase ya casi lo había hecho y mantuvo la concentración)… La niña pegando recortes de periódico en la pared llegó a colocar todos los pedazos recortados. Cada uno mantuvo su campo de trabajo. Fue interesante ver cómo a pesar de que cada uno estaba inmerso en su actividad, se apoyaban y trabajan juntos. De vez en cuando todos iban a la pared a pegar algún recorte y se mantenía una conversación en grupo.
El trabajar algún aspecto del cuarto de manera periódica (cada día se avanza un poquito… el muro como un collage y un recuento de la temática de cada una de las clases). El hecho de que yo y otra persona adulta trabajamos CON ellos aportando con recortes facilitó el proceso y lo hizo más interactivo.
Al final de la clase, a modote seguir con la decoración del espacio, cada uno agarró un paquete de stickers rectangulares de colores fosforescentes (etiquetas) para irlas pegando en las patas de la escalera-repisa.
Lecciones recurseras:
Combo perfecto: limitaciones de material y libertad de aplicación - Proponer una meta que sea cumplida - Mantener interacción e intercambio entre los trabajos de cada alumno - Participación de adultos en el juego, involucrar a los padres en el proceso de recolección - Continuar con la meta general de ir ambientando el espacio - Al final de la clase, explicar de qué consistirá la siguiente y darles una misión recursera.
Wednesday, May 12, 2010
adónde
¿Qué nube se lleva nuestras lágrimas?
¿En dónde está ese cajón empolvado donde guardamos los recuerdos?
¿En qué parque se enconden esas miradas que alguna vez pensamos que eran eternas?
¿Y los abrazos? ¿Quién se los lleva?
¿Adónde van esos sentimientos que algún día fueron intensos?
Esas rabias, esas penas, esas alegrías y esas pasiones... cuándo dejan de estar ahí y por qué se van sin despedirse?
Me hago estas preguntas sin ningún nudo en la garganta, pero con mucha curiosidad sobre lo efímero de nuestros sentimientos. Realmente el tiempo se lo lleva casi todo y la distancia borra los caminos que te llevan hacia los recuerdos.
¿Y las caras? ¿Qué queda de las caras detrás de esos recuerdos?
La mente también las olvida. Y eso da alivio y miedo.
Lo que sí quedan son canas de experiencia,
las arrugas de aparente sabiduría,
y el manual de vida que alguna vez escribimos sabiendo que sería inservible,
y que todavía seguimos leyendo y parafraseando a pesar de saber que la vida habla en códigos extraños en formas de notas musicales sobre los que sólo se puede aprender a flotar.
¿En dónde está ese cajón empolvado donde guardamos los recuerdos?
¿En qué parque se enconden esas miradas que alguna vez pensamos que eran eternas?
¿Y los abrazos? ¿Quién se los lleva?
¿Adónde van esos sentimientos que algún día fueron intensos?
Esas rabias, esas penas, esas alegrías y esas pasiones... cuándo dejan de estar ahí y por qué se van sin despedirse?
Me hago estas preguntas sin ningún nudo en la garganta, pero con mucha curiosidad sobre lo efímero de nuestros sentimientos. Realmente el tiempo se lo lleva casi todo y la distancia borra los caminos que te llevan hacia los recuerdos.
¿Y las caras? ¿Qué queda de las caras detrás de esos recuerdos?
La mente también las olvida. Y eso da alivio y miedo.
Lo que sí quedan son canas de experiencia,
las arrugas de aparente sabiduría,
y el manual de vida que alguna vez escribimos sabiendo que sería inservible,
y que todavía seguimos leyendo y parafraseando a pesar de saber que la vida habla en códigos extraños en formas de notas musicales sobre los que sólo se puede aprender a flotar.
hormigas ahogadas
voy sumergir mi cuchara en el pomo de miel de abeja que destapo todos los dias, y las veo por todos lados, adentro y afuera del pomo, adentro del líquido, en la mayólica de la cocina y hasta en la ventana... ya querían saltar a mi cuchara decepcionada al darse cuenta que no podría tomar su baño dulce del día... estoy realmente alucinada con la capacidad que tienen las hormigas de llegar a todos lados. definitivamente chambean duro.
nunca me había puesto a pensar en la ambición de las hormigas que llegan al punto a comer miel hasta que ésta las ahoga...
ya veo de dónde podría salir la expresión: ¨tienes cerebro de hormiga¨.
nunca me había puesto a pensar en la ambición de las hormigas que llegan al punto a comer miel hasta que ésta las ahoga...
ya veo de dónde podría salir la expresión: ¨tienes cerebro de hormiga¨.
Monday, May 10, 2010
elefantes en el cuarto
cuando hay un elefante adentro del cuarto, hay que encontrar la esquina en donde se esconde y mirarlo a los ojos. cada minuto que se le ignora, es un paso más de distancia entre dos personas.
¿por qué tenemos tanto miedo a hablar de elefantes?
¿por qué tenemos tanto miedo a hablar de elefantes?
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