Nuestros pensamientos son como señales de radio que mandamos al aire. Si cada persona emite una y otra señal, uno y otro pensamiento, definitivamente deben haber momentos en que las señales se cruzan. Al final, todos compartimos el mismo aire y las ventanas de las casas y los carros no son lo suficientemente permeables para contener todo lo que nos pasa por la cabeza. En únicas ocasiones, cuando las señales se cruzan, te llama la persona en la que estabas pensando o la encuentras por la calle. Cuántas veces he querido salir a buscar a algún amigo que no ve hace tiempo para preguntarle cómo está. Es como si de repente, supiera que era persona me necesita, o como si recordara, cuánto lo necesito a el o ella. Lo he imaginado con el pensamiento, pero pocas veces he logrado que mis pies se muevan. Me pregunto si existen amigos con buenas intenciones y pies flojos.
Lo fascinante del asunto es que generalmente esas conexiones se dan sin que uno lo sepa. Las señales se están cruzando en el medio del aire y las personas no se dan cuenta, no lo contemplan como posiblidad. Por eso muchas veces nos sentimos solos, porque nos creemos solos.
Yo puedo estar aquí, pensando en alguien, o en algo, y en algún otro lado de mi muro o del planeta podría haber alguien pensando en mí, o en ese mismo algo. Tal vez si creyéramos más en eso la hora de dormir no sería tan silenciosa. Tal vez, entre ovejas y abejas encontrarías miel y lana que te abrigue el sueño al imaginar las cantidades de personas que están también sobre su cama, mirando el techo y pensando.
No sé si es el final de año pero esos momentos antes de dormir se hacen un poco más largos. Quiero creer que no soy la única que por ratos tiene ganas de salir corriendo a algun otro lugar, que siente las ganas de abrir los brazos hasta el infinito y abrazarlo todo, de respirarlo todo y sentir que un sol grande brilla por dentro. Por alguna razón, hay etapas en el año que resuenan en cada uno, que tienen un eco que sólo recuerdan las células del cuerpo. Ese es el eco que me genera a mí el final de año. Es como si el sol se convirtiera en vela y como si un airesito quisiera soplar y apagarla. Pero pongo las manos como muro que protege la vela. El eco es sólo eso, eco. Las manos, los pies y la mirada es lo que te mantiene en movimiento.
Me pregunto cuántos más estarán esperando el oxígeno que trae el primer día de un año.
Monday, November 29, 2010
Tuesday, November 23, 2010
mi yo chiquito
¨Un ser humano está lleno de contradicciones. Es la libertad absoluta. Es tan libre que puede ser esto y puede ser también lo contrario. Puede elegir... Si quiere estar adentro, puede estar adentro, si quiere estar fuera, puede estar fuera. Es libre. Puede ser extrovertido, puede hacer lo que quiera... El ser humano tiene estados de ánimo porque tiene alma.¨- Osho (Compasión)
Me ha estado dando vueltas por la cabeza la idea del ¨niño interno que todos llevamos dentro.¨ Yo sé...¿llegará el día en que algo no me de vueltas por la cabeza? Probablemente no, porque el aire activa las neuronas, las inteligentes y las tontas también.
En fin, hablaba del niño. Siempre he escuchado hablar del término como una idea abstracta. Ultimamente, he tratado de visualizarlo, adentro mío, sentado en el asiento del copiloto, y siempre está jugando sentado en el piso. Le puse a ese niño -o mejor dicho, niña- mi propia cara, o aquella que he construido de mí a través de fotos. No recuerdo tener más que uno o dos videos de cuando era niña. En uno de ellos tenía una cola en el centro de la cabeza y bailaba la chica yeyé completamente deshuesada y feliz. Busqué la frase de Osho hoy en la mañana, porque ese recuerdo me sabe todavía a libertad total y porque no puedo imaginar un niño no tratando de hacer lo que realmente quiere y expresando lo que siente.
Creo que todo nació del reto de aprender a estar sola. Cuando digo sola, no sólo me refiero a la compañía física de un amigo o con quien compartir un cine un domingo en la noche. Tengo que confesar he pasado una gran parte de mi vida -y quien sabe de cuántas otras más- acompañada por vacíos, ausencias, imaginarios de personas que no están y que tal vez no estarán nunca. Siempre me acompaño de recuerdos, planes, suspiros y ecos. No tiene nada de malo pensar en otra persona. Es más, es lindo, sobre todo si le mandas una burbuja de buena vibra. Pero me he dado cuenta que es saludable reconocer que siempre está la niña ahí, adentro mío, tratando de jugar y de parar conmigo. Ultimamente le he empezado a hacer más caso y cuando lo hago, no necesito a nadie más y la soledad ya no es soledad sino complicidad con uno mismo.
Esto se lo dedico a mi chica yeyé y la paciencia que ha tenido conmigo.
Me ha estado dando vueltas por la cabeza la idea del ¨niño interno que todos llevamos dentro.¨ Yo sé...¿llegará el día en que algo no me de vueltas por la cabeza? Probablemente no, porque el aire activa las neuronas, las inteligentes y las tontas también.
En fin, hablaba del niño. Siempre he escuchado hablar del término como una idea abstracta. Ultimamente, he tratado de visualizarlo, adentro mío, sentado en el asiento del copiloto, y siempre está jugando sentado en el piso. Le puse a ese niño -o mejor dicho, niña- mi propia cara, o aquella que he construido de mí a través de fotos. No recuerdo tener más que uno o dos videos de cuando era niña. En uno de ellos tenía una cola en el centro de la cabeza y bailaba la chica yeyé completamente deshuesada y feliz. Busqué la frase de Osho hoy en la mañana, porque ese recuerdo me sabe todavía a libertad total y porque no puedo imaginar un niño no tratando de hacer lo que realmente quiere y expresando lo que siente.
Creo que todo nació del reto de aprender a estar sola. Cuando digo sola, no sólo me refiero a la compañía física de un amigo o con quien compartir un cine un domingo en la noche. Tengo que confesar he pasado una gran parte de mi vida -y quien sabe de cuántas otras más- acompañada por vacíos, ausencias, imaginarios de personas que no están y que tal vez no estarán nunca. Siempre me acompaño de recuerdos, planes, suspiros y ecos. No tiene nada de malo pensar en otra persona. Es más, es lindo, sobre todo si le mandas una burbuja de buena vibra. Pero me he dado cuenta que es saludable reconocer que siempre está la niña ahí, adentro mío, tratando de jugar y de parar conmigo. Ultimamente le he empezado a hacer más caso y cuando lo hago, no necesito a nadie más y la soledad ya no es soledad sino complicidad con uno mismo.
Esto se lo dedico a mi chica yeyé y la paciencia que ha tenido conmigo.
Monday, November 22, 2010
lunes para dar
Parece que la almohada me escuchó ayer...
es lunes, ha salido el sol y ando en patines. La vida es linda,
¿por qué nos es tan fácil olvidarlo? Ojalá tuvieramos la misma mala memoria para olvidar lo que no nos deja avanzar. Pero hoy, no es día de reflexión -por lo menos no reflexión melancólica- no con este sol que huele a olas de mar. En las siete leyes de Deepak Chopra, los lunes son días de dar. Aprender a recibir se trata de concederle a la otra persona la posiblidad de compartir. Recibir es dar. A veces nos cuesta dejarnos engreir. Es como si sintiéramos que la vida se maneja como los bancos, con préstamos que es necesario pagar a corto o largo plazo. Yo prefiero pensar que en universo tiene un pozo común al que uno aporta. No siempre al que le das, es el que te da. Pero de alguna manera, esa energía regresa. Hay personas que nos dan mucho más de lo que podremos darles en esta vida, pero luego aparece esa misma energía bajo otra cara a la que sí podemos entregarle un pedacito de nosotros mismos. Dar con libertad, sobre todo los lunes, es uno de mis sentimientos favoritos. Te hace sentirte ligero.
es lunes, ha salido el sol y ando en patines. La vida es linda,
¿por qué nos es tan fácil olvidarlo? Ojalá tuvieramos la misma mala memoria para olvidar lo que no nos deja avanzar. Pero hoy, no es día de reflexión -por lo menos no reflexión melancólica- no con este sol que huele a olas de mar. En las siete leyes de Deepak Chopra, los lunes son días de dar. Aprender a recibir se trata de concederle a la otra persona la posiblidad de compartir. Recibir es dar. A veces nos cuesta dejarnos engreir. Es como si sintiéramos que la vida se maneja como los bancos, con préstamos que es necesario pagar a corto o largo plazo. Yo prefiero pensar que en universo tiene un pozo común al que uno aporta. No siempre al que le das, es el que te da. Pero de alguna manera, esa energía regresa. Hay personas que nos dan mucho más de lo que podremos darles en esta vida, pero luego aparece esa misma energía bajo otra cara a la que sí podemos entregarle un pedacito de nosotros mismos. Dar con libertad, sobre todo los lunes, es uno de mis sentimientos favoritos. Te hace sentirte ligero.
Sunday, November 21, 2010
peso pluma
A veces me provoca regresar, por sólo una noche, al ritual diario en el que me dormía mientras mi mamá me rascaba la espalda. A veces, me gustaría haber olvidado que uno no puede meter la mano en el enchufe, y que los árboles no hablan, y que las ciudades se construyen de legos y que mis papás no son super man y la mujer maravilla. Por algún motivo, hoy es una de esas noches en las quiero sentirme chiquita y ocupar el menor espacio posible sobre la tierra para no marcar el piso con mis pasos, para no robarme el aire del que está a mi costado, para no tapar con mi sombra las plantas. Me gustaría irme a dormir ligera, para que mañana, al despertar, yo deje de ser mi propia mochila y me convierta en mis patines.
Saturday, November 20, 2010
luna llena y punto
Hay luna llena. El sábado se terminó hace diecisiete minutos, y hoy domingo, no quería dejar de registrar ese farol que ilumina las almohadas de todas las camas de la ciudad. Sobre la mía ya duerme el día, los pendientes de mañana, unas cuantas preguntas personales y muchos sueños e historias imaginadas que se harán más reales detrás de mis pestañas. A lo lejos escucho música, bocinas, jarras de cerveza que tocan los bordes de los vasos, zapatillas y tacos sobre las veredas y algún te quiero que alguien debe estar susurrando al oído. De cerca, escucho mi teclado y el sonido imperceptible de la luz prendida que habla cuando todos los demás ruidos de la casa se callan. Desde fuera y arriba, me veo sentada sobre un sillón mirando una pantalla y moviendo los dedos. Desde adentro, me veo y prefiero no ponerme adjetivos. Soy yo. Y punto. Es sábado en la noche. Y soy yo. Y punto. Hay luna llena. Y es un punto. Y estoy llena. Y soy luna. Y punto. Y luna. Y llena. Y el sábado ya terminó hace veintisiete minutos. Mi almohada ya acomodó el espacio donde debo poner la oreja para escucharla susurrar. Tal vez es hora de ponerle un punto y una oreja a la luna.
Monday, November 15, 2010
Monólogo
¿A qué le tengo tanto miedo?
- No sé. Al fracaso, supongo.
¿Qué hago sin miedo?
- Mucho.
¿Quién soy sin miedo?
- Mucho más de lo que soy con miedo.
¿Qué pongo en el papel sin miedo?
- Sin sentidos de letras y líneas.
¿Qué me atrevería a hacer sin miedo?
- Arquitectura.
¿Qué pasa cuando dos personas se miran?
- Generalmente, uno baja la mirada y se va corriendo.
¿Qué pasa cuando miras el miedo?
- A veces corro, a veces se corre.
¿Y hoy?
- Estamos jugando a las escondidas.
- No sé. Al fracaso, supongo.
¿Qué hago sin miedo?
- Mucho.
¿Quién soy sin miedo?
- Mucho más de lo que soy con miedo.
¿Qué pongo en el papel sin miedo?
- Sin sentidos de letras y líneas.
¿Qué me atrevería a hacer sin miedo?
- Arquitectura.
¿Qué pasa cuando dos personas se miran?
- Generalmente, uno baja la mirada y se va corriendo.
¿Qué pasa cuando miras el miedo?
- A veces corro, a veces se corre.
¿Y hoy?
- Estamos jugando a las escondidas.
Sunday, November 14, 2010
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